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martes, marzo 10, 2009

CARAL, LA CIVILIZACIÓN MÁS ANTIGUA DE AMÉRICA

 

CARAL

 

LA PRIMERA CIUDAD DE AMÉRICA

 

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La ciudad más antigua de América se encontraba en el norte del Perú, en Caral, según las pruebas científicas, tiene una antigüedad promedio entre 2.627 y 2.100 antes de Cristo aproximadamente.

Al mismo tiempo que Egipto florecía a orillas del Nilo, 5.000 años atrás, una cultura similar en complejidad empezaba a despuntar en Perú, donde los arqueólogos han encontrado los restos de la civilización más antigua de América.

 

 


El lugar de nacimiento de la civilización americana:
Caral posee algunos de los mayores edificios encontrados en el valle de Supe, con plataformas en las que caben dos estadios de fútbol y construcciones de cinco plantas.

 

 

La arqueóloga peruana Ruth Shady, quien dirigió las investigaciones en el sitio arqueológico de Caral, unos 200 kilómetros al norte de Lima, aseguró que esta ciudadela "es de lejos la más antigua de América" y rompe la concepción que se tenía hasta hoy de los más antiguos centros urbanos en el mundo. La ciudad fue descubierta en 1905 pero la ausencia de cerámica, y otros datos que faltaban, no permitieron que los arquéologos se dieran cuenta de la antigüedad de este sitio.

"No hay en América otro sitio que tenga similares características sino hasta 1000 ó 1500 años después", manifestó Shady, quien estudió desde 1996 los restos arqueológicos del valle costero de Caral, en el centro norte del Perú.
Shady señaló que hace años ya se manejaba la hipótesis de que Caral era la ciudad más antigua de América, pero no fue comprobado hasta que se tuvieron los resultados de las pruebas del radio carbono (carbono 14) en restos de fibra recuperados en varias zonas del lugar.
"Esos resultados nos permiten afirmar que esta ciudad fue construida por una sociedad con una organización sociopolítica de nivel ya estatal, que controlaba la productividad de un área mucho mayor que la del valle de Supe (al norte de Lima), y que había construido asentamientos de tipo urbano a lo largo de este valle", señaló.

Según las pruebas científicas, Caral tiene una antigüedad promedio entre 2.627 y 2.100 años antes de Cristo aproximadamente y dijo que en el resto de América "el desarrollo urbano comienza 1.550 años después que en Perú".
Shady señaló que Caral, donde fueron halladas pirámides de más de 150 metros de planta, muros de hasta 20 metros de elevación y grandes plataformas de piedra, "habría tenido entre 500 y 600 años de ocupación".
La arqueóloga añadió que "en honor a la verdad" fue un equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), decana de América, el que estudió primero la zona y determinó que se trataba de la ciudad más antigua del continente.
En este sentido enfatizó que el antropólogo del Field Museum de Chicago (EEUU) Jonathan Haas y Winifer Krammer, de la Universidad de Illinois, sólo contribuyeron con un aporte económico para poder realizar doce de las pruebas de carbono, ya que el resto fueron pagadas por Betty Meggers del Smithsonian Institution.
"Haas y Krammer vinieron a Caral y han colaborado para obtener las muestras que se enviaron (a EEUU) para la datación y estamos coordinando la posibilidad de un trabajo conjunto en el futuro para profundizar los estudios sobre la sociedad y cultura de Supe", indicó.

La también directora del Museo Arqueológico de la UNMSM mantuvo que Caral rompe "todos los esquemas" que tenían los arqueólogos respecto a que las civilizaciones complejas sólo pueden florecer en un período en el que exista la cerámica.
"A diferencia de otros sitios del período arcaico lo importante de Caral es que es monumental, por eso nadie creía que era del pre-cerámico", manifestó.
Caral, explicó Shady, tiene más de 65 hectáreas de extensión y desde 1996 los arqueólogos peruanos iniciaron las excavaciones de las 32 estructuras piramidales.

"Hemos excavado hasta la fecha tres estructuras piramidales de diferente rango, extensión o tamaño y estamos excavando cuatro sectores residenciales, diferenciados por su ubicación, por su tamaño y la calidad del material constructivo", señaló.
Caral, precisó, tuvo a diferencia de las sociedades agrícolas de su época una economía mixta que se sustentaba en actividades agrícolas y pesqueras, sus habitantes consumieron grandes cantidades de anchoveta y hubo un intenso comercio del algodón.
"En Caral se han encontrado productos de la sierra y de la selva", lo que demuestra que hubo un "intercambio sostenido a pesar de las dificultades para la comunicación en un territorio como el área del norte centro atravesado por la Cordillera de Los Andes", señaló Shady.
"Era una sociedad con una organización muy compleja para su época. Ha tenido un desarrollo precoz más avanzado que su vecinas del territorio americano", acotó.
En Caral fueron hallados hace algunos años los restos de un niño de algo más de un año, del 2.300 antes de Cristo, que fue sacrificado y enterrado antes de construir un sitio residencial.
También se encontraron, en una de dos tumbas saqueadas, restos de cabellera cortada, que se exhiben hoy en el Museo Arqueológico que posee la Universidad San Marcos, en el centro de Lima.
Shady explicó que aún hay que establecer cómo fue la jerarquía de estos centros urbanos, qué tipo de estructura social permitió su organización.
"Son aspectos que están pendientes de investigación, que requieren de mayores fondos" manifestó.
"Es un orgullo para los peruanos tener conocimiento sobre este precoz periodo de desarrollo y espero sirva de fuente de ingresos a través del turismo para mejorar la economía tan deprimida de los pobladores de este pequeño valle", señaló.

 

 

 

La Cultura que se Desarrrollo alli

 

La ciudad de Caral fue construida por una de las más importantes civilizaciones del planeta, creada por el trabajo organizado de sus pobladores en un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.
Muchos conocen Cusco como la capital del imperio Inca y Machu Picchu como el predio de uno de los últimos incas; pero pocos todavía saben que la Ciudad Sagrada de Caral fue edificada por el primer Estado político que se formó en el Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.
Caral-Supe representa a la civilización más antigua de América, desarrollada casi simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto, India y China. Los habitantes del Perú se adelantaron en, por lo menos, 1500 años a los de Mesoamérica, el otro foco civilizatorio de los seis reconocidos mundialmente, y en más de 3000 años a la sociedad que edificó las reconocidas ciudades mayas.
El precoz desarrollo de la sociedad de Caral-Supe la convirtió en la civilización más antigua del Nuevo Mundo pero, a diferencia de otros focos civilizatorios, como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias, logró un avance sin precedentes en completo aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo. En el Perú, las formas de organización económica, social y política de las poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área; trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales.
En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y religioso.

 

Caral - Entrada

 

 

El primer Estado tuvo a la Ciudad de Caral como sede principal de gobierno, ubicada en el valle del río Supe. Dicho valle se diferenció de otros por contar con 18 extensos asentamientos con arquitectura pública,como Caral con 66 hectáreas, Era de Pando con 79, Pueblo Nuevo con 55, Lurihuasi con 37, Miraya con 36, entre otros, frente a las 11 ó 13 hectáreas que presentaron los asentamientos en otros valles; tal densidad de construcción y población evidencian la importancia del valle como territorio principal.

 

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El Valle de Supe, con un río de régimen irregular, seco la mayor parte del año, pequeño y con escasas tierras de cultivo, difícilmente hubiera podido constituir la única base para la productividad obtenida por sus habitantes. La cuantiosa inversión de trabajo en obras monumentales y su permanente remodelación habría sido sustentada por la producción de las poblaciones de los otros valles, que el primer Estado supo captar y administrar para lograr su progreso.

El control territorial del Estado de Supe abarcó principalmente 3 valles:Supe, Pativilca y Fortaleza. Sus habitantes compartieron, además, un conjunto de rasgos culturales, expresados en los componentes arquitectónicos, en los bienes que ofrendaban y en los diseños textiles. Pero la influencia de la cultura de Supe alcanzó una extensión mayor como resultado de la esfera de interacción en la que participaron las sociedades de la época en el área norcentral. Su ubicación estratégica permitió el intercambio con pueblos ubicados entre los valles costeños desde el Santa hasta Chancay y quizás el Chillón; así como con otros en el Callejón de Huaylas, el alto Huallaga y el Marañón.

De este modo, el Estado se constituyó como un organismo integrador, con influencia dentro y fuera de su territorio, con un poderoso gobierno central encargado de las decisiones y con gobiernos comunales que resolvían los asuntos internos.

 

    

 

 

La Sociedad de Supe en los Albores de la Civilización

 

Caral es el asentamiento más destacado de los 18 identificados a lo largo de 40 km del valle bajo y medio de Supe, cada uno de los cuales reúne edificios públicos con la característica plaza circular hundida, además de un conjunto de unidades domésticas. No es Caral el más extenso pero sí el que muestra un diseño arquitectónico planificado y una fuerte inversión de fuerza de trabajo en la construcción de los edificios piramidales. Por la extensión de los asentamientos y por la cantidad de trabajo invertida se hace evidente que ellos tienen un ordenamiento jerarquizado y que había una organización social unificada en el valle. Este patrón de distribución puede extenderse también a los valles de Pativilca, Fortaleza y Huaura, los cuales, al lado de Supe, debieron constituir el territorio base de formación del Estado prístino.

La ciudad de Caral se encuentra en el inicio del sector medio del valle de Supe, provincia de Barranca, a 184 km al norte de Lima, en el área norcentral del Perú. Es el asentamiento urbano más destacado por su extensión y complejidad arquitectónica de todos los identificados en el Perú entre los 3000 y 2000 años a.C.

Caral ocupa 66 ha, en las cuales se distingue una zona nuclear y una zona marginal. En el núcleo, las edificaciones están distribuidas en dos grandes mitades: una alta donde se pueden apreciar las construcciones piramidales más destacadas, una plaza circular hundida, dos espacios de congregación pública masiva, además de las unidades domésticas y de almacenamiento de los funcionarios, así como un conjunto residencial extenso. La mitad baja tiene edificios de menores dimensiones, aunque destaca el complejo arquitectónico del Anfiteatro, y un conjunto residencial, igualmente, de menor extensión. La zona en la periferia tiene numerosas viviendas agrupadas, distribuidas a modo de archipiélago en «islotes», a lo largo de la terraza que linda con el valle.

Millones de piedras fueron cortadas y trasladadas a la ciudad para la construcción de los edificios públicos, para remodelar los diseños arquitectónicos o para enterrarlos cíclicamente y construir uno nuevo.


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Condiciones económicas que sustentaron la vida y obra de la sociedad de Supe

 

Los avances tecnológicos alcanzados en los campos agrícola y pesquero en los valles interandinos y en el litoral, respectivamente, incidieron en el desarrollo de las fuerzas productivas de las sociedades que habitaban los valles costeños del área norcentral, en particular en las de Supe. La producción de algodón y la manufactura de fibra destinada a la elaboración de ropa y sobre todo de redes para la extracción masiva de pescado, fomentaron la especialización laboral y favorecieron la complementariedad económica mediante el intercambio permanente de productos entre los asentamientos de agricultores y de pescadores. Se hizo posible, así, la acumulación de la producción, la división social del trabajo, la especialización, el intercambio a corta y a larga distancia.

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La trama social y la formación del Estado

 

Los excedentes derivados de la producción social, tanto en el campo agrícola como en el pesquero, fueron distribuidos de modo desigual, en beneficio de los representantes de linajes y de los especialistas a cargo de las actividades necesarias para garantizar la reproducción del sistema; se formaron así en el área norcentral comunidades de agricultores y pescadores, “pachacas”, dirigidas por sus autoridades y «principales», con sus respectivos edificios públicos para fines administrativos y ceremoniales, sus conjuntos residenciales y su territorio de producción económica.

La producción excedentaria favoreció a las poblaciones del valle medio de Supe, mejor ubicadas para el intercambio de productos. Los valores agregados en la manufactura con la fibra de algodón y en el procesamiento de la anchoveta y sardina, con fines de intercambio, enriquecieron y acrecentaron el prestigio de los «principales» a cargo del comercio interétnico.Entre las autoridades se distinguió el hunu o señor de los señores de los asentamientos del valle y del litoral, y sobre todos los hunus se encontraría el señor del territorio comprendido entre los valles de Santa y Chancay. Este modelo de organización política continuaría en el Perú prehispánico a través del tiempo.

El Estado prístino de Supe logró movilizar grandes cantidades de fuerza de trabajo, y mediante complejas redes de relaciones consiguió atraer en su beneficio el excedente producido en un extenso territorio, que incluía, además del costeño, el Callejón de Huaylas, el Huallaga y el Marañón.
La población mayoritaria conformó el estrato social bajo, dedicada a las actividades agrícolas o pesqueras y a todas las labores que le demandaba el Estado.

 

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La importancia del conocimiento en el desarrollo civilizatorio.

 

En esas condiciones socioeconómicas se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dio también poder a éstos e hicieron posible mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.

Hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, los geoglifos que antecedieron en más de tres mil años a las líneas de Nasca, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.

 



 

 

El rol de la religión

 

Un sistema elaborado de creencias, ceremonias y rituales impregnó a las sociedades de los valles ubicados entre el Santa y el Chancay y las sierras y selvas colindantes, articuladas por el primigenio Estado político de Supe o atraídas por su prestigio. Se formaron complejos universos mitológicos y simbólicos.

En ausencia de un grupo militar, la religión fue la fuerza de cohesión y control social. La vida y el quehacer de las poblaciones transcurrieron dedicados a producir para su subsistencia y para el mantenimiento de los dioses, autoridades, funcionarios y servidores, así como a efectuar los trabajos de construcción, enterramiento y remodelación de los templos, para lo que eran convocados periódicamente.

 

 

Documental sobre las Pirámides de Caral

La BBC ha producido un documental sobre las Pirámides de Caral, el descubrimiento arqueológico más importante de Sudamérica, superando al mítico Machu Picchu. El mismo se puede ver en YouTube en cinco episodios aquí:
 
 
Capítulo 1
 
 
Capítulo 2
 
 
Capítulo 3
 
 
Capítulo 4
 
 
Capítulo 5

 

 

 

TURISMO

 

El día 2 de noviembre de cada año se realiza una visita guiada a la Ciudad Sagrada de Caral; los visitantes podrán apreciar las impresionantes edificaciones monumentales como la Pirámide Mayor, el templo del Anfiteatro, Pirámide de la Galería, Pirámide de la Cantera, Pirámide de la Huaca, Pirámide Menor y el Templo del Altar Circular además, de los distintos sectores residenciales.

Las excavaciones efectuadas permiten mostrar las expresiones culturales del proceso civilizatorio de la sociedad de Supe que data entre 5 000 y 4 000 años al presente; sociedad contemporánea con la egipcia en el período de construcción de las pirámides de Giza y con la de Mesopotamia durante el auge de las ciudades sumerias. 

La sociedad de Supe avanzó en conocimientos y en organización social, adelantándose a otras sociedades del continente americano en, por lo menos, 1 500 años.

Caral se encuentra en el valle de Supe a la altura del kilómetro 182, al norte de Lima y a 23 km de la carretera Panamericana.

 

Para quienes esten interesados en ir a conocer este mitico y asombroso lugar, les dejo el vinculo a la pagina oficial y turistica para que se informen:

http://www.caralperu.gob.pe/nueva/principal.html